Alemania, Economía, Sociedad y Derecho

viernes, noviembre 24, 2006

El último escándalo de la Siemens

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Primero diez millones, después se habló de veinte, de allí se pasó a cien millones, poco después a los dos cientos millones y ahora se dice que se trata de más de doscientos millones de euros.

Es la cantidad que falta a la Siemens y que personeros de nivel gerencial trasladaron a cuentas... primero se dijo en Suiza (me recordó este artículo de Juan Carlos El único negro que entrará sera el dinero) y ahora se habla de Austria.

Lo más probable es que el dinero haya sido trasladado a los dos países. Se sabe, eso sí, que las sumas traspasadas a Austria las llevaron cash, esto es, en dinero constante y sonante. ¿Se imaginan lo que significa llevarse millones de euros a otro país? Aunque de München a Austria no hay muchos kilómetros; pero ya el hecho de transportar tanto dinero es un gran riesgo para cualquiera. Sobre todo si se hace ilegalmente.

Como se podrán imaginar me refiero al escándalo de la Siemens. No se trata de un lavado de dinero, sino exactamente de lo contrario: de traspasar el dinero limpio a canales sucios. Sí, porque el dinero no estaba destinado -al menos hasta donde sabemos- a enriquecer los bolsillos de los gerentes responsables de la operación, sino que de pagar coimas, sobornos, para lograr que la empresa obtuviera contratos en el exterior. Supuestamente en el exterior. Teóricamente en países de Asia y de África.

Claro, es más conveniente -desde el punto de vista meramente económico- pagar estas sumas, porque los contratos que se logran, aportan mucho más dinero aún a la firma que lo que se invierte en comprar las voluntades. De manera que, se puede decir, que está justificado. Claro, al igual que el pago de los sobornos, de los viajes de placer y de las amantes a los sindicalistas de la VW.

Esta es una mentalidad que se ha expandido por Alemania en las últimas décadas. ¿O vendría de antes? No lo sé.

Recuerdo lo que nos "explicó" un ex-amigo mío (ex-amigo porque lamentablemente se divorció de su Sra. y yo la apoyé a ella) que trabajaba (después de la separación dejó de trabajar, el divorcio es una de las causas de empobrecimiento en Alemania, pero a este tema, nos referiremos despué, en otro artículo acerca del sobreendeudamiento poersonal) en una empresa alemana global player, a nivel de gerencia, hace ya, por lo menos diez años (el fenómeno no es nuevo).

Nos decía: lo que en otros países se llama soborno, en mi empresa y en otras empresas de este país (y me atrevo a decir que en otros países euro-occidentales, la situación es considerablemente peor, según el ranking de Transparency international acerca del pago de sobornos) se denomina Betriebskosten (costos de negocios, gastos de explotación, gastos de servicio y que yo traduciría como gastos operacionales).

Se sabe que esto es así y si Uds. conversan con los gerentes de empresas alemanas que actúan a nivel mundial, ninguno de ellos lo negará. Los sobornos son algo "normal". Muchas veces se encogen de hombros y dicen que en otros países es lo que se acostumbra. Pero, ¿es realmente así? Pienso que no.

Me pregunto -y sé que muchos de Uds. ya lo están haciendo- ¿quien tiene la culpa de esto? ¿el cerdo o el que le da de comer?

Y esto no es algo que se quede entre la firma que obtiene el multimillonario contrato en el exterior (o en el interior) y la persona que recibe el soborno (no necesariamente un funcionario público, pero ellos están más en peligro, porque son generalmente quienes adoptan las decisiones).

Sino que es algo que afecta: 1) a los accionistas, que son los dueños de la empresa, porque es su dinero el que se malversa; 2) a los ciudadanos de los otros países, porque se toma una decisión que no necesariamente es la que conviene más; 3) a los dueños de las empresas donde trabajan los sobornados; 4) last but not least, a la competencia, pues estamos frente a un caso en que no se adjudica el contrato quien es mejor, quien hace la mejor oferta, sino quien paga más. Y esto no puede ser.

Klaus Kleinfeld -el jefe máximo de la Siemens, cuyas oficinas también fueron investigadas (por no decir claramente allanadas- anunció ayer (muy tarde) que se creará una Task Force para investigar los hechos. Y la semana pasada (también muy tarde), se nombró un Ombudsmann externo, ante el cual los empleados de la empresa puedan recurrir si notan o saben de irregularidades.

En todo caso, Kleinfeld estuvo en los EEUU en el periodo de tiempo en que ocurrieron los hechos que se investigan. Quien hacía cabeza en ese entonces es Heinrich von Pierer, al igual que Kleinfeld, con abundantes contactos hacia la clase política.

Entre tanto, seis empleados de alto nivel han sido arrestados...

La Siemens ha debido soportar mucho durante los últimos meses, la insolvencia de BenQ-Siemens, el escándalo por el aumento considerable (creo que fue del 30%) de sueldos de la plana mayor de la empresa, lo que contrasta con la política de despidos y ahora esto.


2 Comments:

  • At 24/11/06 12:43 PM, Blogger Juan Carlos Chirinos said…

    Estimada Marta,

    entré ahora mismo en tu blog para agradecerte el linki a mi blog, pero ahora lo hago, perplejo, para agradecerte el post: ¿o sea, que los empresarios alemanes creen que cambiándole el nombre de "matraca" a la "matraca" por el más refinado, como dices tú, "'Betriebskosten' (costos de negocios, gastos de explotación, gastos de servicio y que yo traduciría como gastos operacionales)" se libran d ela vagabundería en que incurren. ¿Hasta cuándo el ser humano va a creer que puede cubrir con palabras el excremento que se incrusta en su vida?
    perplejo, perplejo estoy con lo inmorales que pueden llegar a ser los empresarios (seres humanos, al fin y al cabo) con tal de medrar un poco más de dinero, un poco más de beneficios,
    Gracias otra vez y enhorabuena por tu blog
    saludos.

     
  • At 24/11/06 1:20 PM, Blogger Marta Salazar said…

    de nada querido Juan Carlos!

    claro que yo creo que hay que criticar a las dos partes, tanto al cerdo como al que le da el alimento.

    queda mucho que hacer en esto... para mejorar la moralidad, elevar la probidad y combatir la corrupción, de ambas partes, pienso yo.

    Por eso me parece que el trabajo de Transparencia internacional (creada por un alemán, Peter Eigen) es tan importante.

    Lo que no podemos hacer es simplemente decir: una parte tiene la culpa y nada más.

    A nuestro pequeno nivel, lo que tenemos -y podemos- hacer es, si estamos ante una ocasión de pagar un soborno o de cobrarlo, no hacerlo. Ninguno.

    Hace unos meses, a un amigo, una firma X (aquí en Alemania) le mandó un sobre con dinero para que comprara, para su campo, una marca determinada de tractores. Horrible, no?

    Mi amigo devolvió el dinero a la firma. Yo habría ido directamente a la policía; pero él prefirió hablar directamente con la gente de la empresa. Un pequeno ej., que se puede seguir.

    Si la gente, en todo el mundo se comportara de esta forma, habría menos corrupción y menos pobreza.

    Porque la corrupción conduce a la pobreza, necesariamente.

    Un abrazo querido Juan Carlos! y gracias!

     

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